Yo nunca quise ser un blogger. Lo puedo asegurar. Hasta ayer estaba sano y en goce de mis facultades creativas. Funcionarios de Kroll ingresaron a la fuerza en mi despacho, no los invité a pasar ni a sentarse. Tomaron mis libros, revistas, agendas. No hallaron nada, entonces indagaron en mis datos personales. Suelen vendérselos a los perros que hay afuera. Me amarraron ambas manos con el fin exclusivo de inducirme a un estado de aburrimiento y sueño insoportables.
Dicen que Francisco José Suárez ya no existe. Les doy la razón. A continuación invento un blog y sucede lo que todos sabemos pasa cuando se hace eso: me multiplico, aturdo, pierdo y desaparezco en una multitud bastante heterogénea de bloggers. Minutos antes me despido con ésta sentencia de ausencia: Parodia o perece -Publish or perish-.







