
l’occhio della stanchezza, año 2006 . Teatro Fotográfico, Roberto Kusterle. Italia, 1948. Cortesía: Uno de los nuestros. www.enkil.org
No todo
No todo es clausura, sino la sombra iría
al estero.
y el color del río sería residuo,
sino las calles, los nidos, las cúpulas de sal
tendrían otro que persiguiese
pisar la tierra fría y devolverse, a dudar por qué
aún se prolonga.
Quizá la ilusión del puerto,
de estar próximos
en un aliento inexistente
que seca los ladrillos
y corta esas huellas para siempre.
La duda es la versión de estas cosas
nada más se extiende
de tal forma que ahora
amanece.
Lección del mar
Aprende
cada cosa que
sostiene vertical el limbo
los grandes pájaros del amanecer,
la explosión al término del canto,
la emoción al escalón del horizonte,
por eso cae
y pulsa
y llama a lo cercano.
Asoma a lo alto
no figura
desaparece.
La pesca
La flor despertaba
en el jardín de piedra
bajo tejados extraños.
La manada en el espacio,
¿qué memoria hacía
la nada de sus fragmentos?
Reverdecía la pobre hiedra
cada que avecinaba
un nuevo sol,
la erupción fluorescente
nunca en sí
el regreso a la noche.
Se abría para mirar
el espacio en ella.
En todo lo perdido
Si aún con los cuerpos
quemados a la intemperie
la materia desmoronada
en la cantera,
si todavía en la espera
los humos ocultaran.
Podríamos despertar
del rigor del fin,
si aún se perdieran
oblicuos sobre el ángel
los últimos del útero
del fuego.
Haríamos la suerte
del pájaro que tacha su escala.
Nunca regresaríamos.







