
ciudad espejo pequeño. 35x45. Francisco José Suárez
Puntos quedados sueltos
*
Fue pequeño de altura
en el invento del fuego,
los anillos volátiles
que brincan
de hocico a hocico
las solapas encantadas
en el sendero del sueño,
pierde la cerca móvil
a su bajo cielo.
*
Un follaje
en una vertiente
de lengüetas de pisadas
el puerto.
Caí de brazos y de noche
a la apertura del cielo de páramo
a los ángeles, aún por secarme.
Hallé en la cornisa decapitada
el último coletazo de brutalidad.
*
Si la repetición redunda en lo profundo
de la noche
y contestamos
a las preguntas,
jardín de luna creciente
veremos morir, luego creciendo,
a la inversa
a contramarcha
del pálido otro mundo
al adversario.
Negado tracto
los pastos te regresan
¿Por qué los senderos
Que se cruzaban
No se evitan
Al desgastarse
Ahora?.
*
Un mostrador seducido
Diamantes no se ven
Claros y atravesados por mosaicos
de luna insular,
la noche circular
en gotas de vidrio
baja la única piedra
cae
La sola hiedra que pendía perpendicular
Lastimada y rota en tus brazos.
*
No tenía entre mis piernas
cuenco y mujer, ahora
Y decapitado y roto
araba en las mejillas a la noche
entrebierta. Quiere coger, La Alhambra
Y polvo abajo de la ladera
descorcharse el soplo de la España mora
Así que me perdone
El miedo de esmeralda
La costa de alegría
De la virgen Cipango dormida
Gauguín espeso pinta la silueta
de la isla sumergida.







